Lo que nos caracteriza

Lo que nos caracteriza

Hay cuatro elementos que llamamos Ejes transversales y que son tan importantes que deseamos que estén presentes en todas las acciones de la escuela: en el trabajo personal, en las clases, en los eventos, en los viajes, entre los alumnos, entre los papás, entre los maestros… Estos ejes distinguen a nuestra escuela de las demás y son

1.- Aprendizaje ubicuo, transformativo y significativo

En Monarca reconocemos el aprendizaje ubicuo como el que ocurre en todo lugar y momento. Representa un paradigma educativo que abre la posibilidad de extender el ambiente de aprendizaje a todos los rincones de nuestra vida.  Así, el aprendizaje ubicuo es aquel en el que aprendemos en, con, de y desde nuestro entorno de vida.

 

2.- Pensamiento crítico, creativo y ético

La función racional está constantemente en nosotros, pero para el ser humano actual es preciso desarrollar una capacidad racional que evidentemente no es algo simplemente instintivo ni automático, y que tampoco se confunde con la mera información. La información, así como la tecnología o la infraestructura, es útil precisamente para quien tiene una razón desarrollada, un pensamiento crítico y creativo.

 

3.- Acción comunicativa 

Al hablar de acción comunicativa evocamos la perspectiva de Jürgen Habermas para estructurar su Teoría crítica de la modernidad, en donde se enfatiza la importancia de la interacción social fundada en la potencia del signo lingüístico, orientada a la necesidad del sometimiento a la crítica de las verdades y a la búsqueda de acuerdos, para irse volviendo cada vez más efectivas tanto en la interacción y producción cultural como en la formación de la personalidad. 

 

4.- Sentido de comunidad   

El cuarto eje transversal refuerza una de las convicciones más sólidas de nuestro modelo: La educación no tiene un fin en sí misma; existe para servir a la sociedad, transformarla, contribuir a hacerla más justa, con oportunidades y calidad de vida para todos.

Creer en esto implica educarse dentro de un sentido de comunidad que nos fortalece en el camino de aprender. Implica ser conscientes de la importancia de la vida en sociedad y participar crecientemente en la comunidad a la que pertenecemos; implica ir más allá del Yo para atender a intereses más amplios, implica aprender a participar responsablemente en proyectos de transformación que tiendan hacia el bien común, tomar decisiones y actuar conforme a principios éticos que contemplan no sólo el bienestar personal sino el de nuestro entorno, tanto actual como futuro.